Jun 092013
 

La estructuración del esquema corporal se organiza a partir de una estrecha interrelación entre la percepción que el niño/a comienza a tener de su cuerpo y su relación con los objetos del medio. Antes de la percepción del propio cuerpo, el niño pasa por una serie de etapas de desarrollo en las que tienen gran influencia las sensaciones.

El esquema corporal se adquiere a través del desarrollo de la  sensibilidad hacia nuestro propio cuerpo. Esta sensibilidad le permite ir adquiriendo la conciencia y el conocimiento a través del cual el niño aprende a conocer las diferentes partes de su cuerpo, a diferenciarlas y a sentir su papel; y el control de sí mismo, hecho que Le permite llegar la independencia de sus movimientos y a la disponibilidad de su cuerpo con vistas a la acción.

Las tres fases por las que pasa el desarrollo corporal son las siguientes:

1. Sensibilidad interoceptiva (0-3 años). Las acciones del individuo sobre el medio son dirigidas por necesidades e intereses y ese intercambio se procesa por la incorporación de objetos y experiencias nuevas. Ejemplo: el recién nacido oscila entre un estado de necesidades y gritos, si tiene hambre, su tono se eleva y después de tener su necesidad cubierta, pasa a un estado de placer seguido de la normalización del tono. Esta fase de la vida no es consciente, por eso es muy importante. Las experiencias corporales vividas son registradas de forma más primitiva en el inconsciente, así que la expresión corporal puede ser observada a través de comunicaciones vocales (gritos, llanto) y mecanismos gestuales (sonrisas, miradas…) principalmente.

2. Sensibilidad exteroceptiva (3-7 años). Coincide con una evolución progresiva que lleva al niño/a a reconocer las diversas partes de su cuerpo, a diferenciarlas y a dar cuenta de sus funciones en relación con el mundo externo. Tiene ese nombre debido al predominio de estructuras sensoriales. Es necesario distinguir dos campos perceptivos: la percepción proveniente de nuestro sistema sensorial y aquella percepción centralizada sobre el cuerpo y sus diversas partes, poniendo en juego la función de interiorización. Tales percepciones constituirán un aprendizaje importante en la toma de conciencia del yo. En este período, se revela un perfeccionamiento global de la motricidad, como un progreso significativo del acomodamiento postural. Hay mejor equilibrio en el control de sí mismo a través del pase del cuerpo vivo en relación a la percepción de la evolución de su propio cuerpo. En esta fase, el niño/a es capaz de imitar un comportamiento o de realizar una acción por consiguiente después de una orden verbal.

3. Sensibilidad propioceptiva o etapa de la representación corporal (7-12 años). Corresponde al plano intelectual o estadio de operaciones concretas de Piaget, J. (1977). En esta fase el sujeto consigue representar mentalmente su propio cuerpo en movimiento, esto es, construir en un nivel psíquico un esquema corporal y de representaciones mentales. Desarrolla también un importantísimo papel tanto en la posición estática del sujeto como en la conservación del equilibrio.

La deficiencia o ausencia de estas tres fuentes de percepción compromete el desarrollo del sujeto, desde el punto de vista de maduración, asimilación o esquema corporal. De esta forma la interacción niño-adulto es de gran importancia, pues contribuirá a través de estímulos al desarrollo de los sentidos, afectividad, lenguaje, motricidad y de la inteligencia.



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  Un comentario en “ETAPAS EN EL DESARROLLO CORPORAL DE LOS NIÑOS”

  1. Exelente gracias por compartir

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