
Para muchos padres, la búsqueda de un buen colegio y la elección adecuada de centro educativo es de esas decisiones que quitan el sueño. Cuando se piensa en escoger un buen colegio para los niños, no se trata solamente de buscar un lugar en el que se aprendan matemáticas, literatura o historia. Es imaginar cómo va a ser ese pequeño dentro de 20 años afrontando un mundo cambiante y lleno de retos. Los padres tienen extensas charlas con la pareja sopesando los pros y contras de tal o cual centro, los visitan y hablan hasta con amigos y familiares sobre este tema.
En la actualidad, son muchas las familias españolas, como ocurre en Asturias, donde se mira con especial interés la posibilidad de que los niños estudien en colegios internacionales, caso del Colegio internacional en Oviedo, puesto que al final son algo más que clases y exámenes, es una manera distinta de criar personas para el futuro.
Entre los principales motivos, podemos mencionar que vivimos en una sociedad global. Los hijos ya no van a vivir toda la vida en el mismo barrio ni en la misma ciudad. En buena parte de los casos, es bastante probable que trabajen fuera en otra zona de la provincia, de España o incluso fuera de nuestro país. De igual forma, es probable que colaboren con equipos de otras culturas o tengan que lidiar con crisis internacionales. Los colegios privados internacionales o británicos tienen unos sistemas educativos que responden bien a las necesidades del mundo actual y futuro.
No buscan limitarse a la memorización de fechas o enrevesadas fórmulas. En un buen colegio se pretende que el alumno aprenda a pensar, cuestionarse cosas y adaptarse a los cambios y situaciones que puedan producirse en la vida. En definitiva, los niños pueden disfrutar de los beneficios de una educación focalizada en el futuro, no solamente en el próximo trimestre.
En la localidad de Siero, próxima a Oviedo, se encuentra el Colegio Internacional Meres. Es el único centro en territorio asturiano que cuenta con la acreditación de la IBO (Organización del Bachillerato Internacional), lo que dice mucho del compromiso que tiene esta institución.
Desde las edades infantiles hasta el bachillerato, se integra el currículo español con el IB, un programa internacionalmente reconocido en más de 150 países.
De esta forma, los hijos salen con un título que es válido en prácticamente cualquier universidad mundial. Además de eso, tendrá habilidades que no se aprenden solamente en los libros, como investigación, pensamiento crítico o empatía global.
Hay que tener en cuenta que en ellos se vive un plurilingüismo de verdad. En el colegio Meres, por ejemplo, el inglés es el vehículo principal desde edades tempranas, al que se añade el francés como segunda lengua. Los niños juegan y hasta debaten en varios idiomas.
Además de esto, se enfocan en el desarrollo personal. Este tipo de colegios sabe que las notas no lo son todo. Hay incluso en el IB, un Programa de Orientación que enseña a los alumnos a conocerse mejor, a manejar bien las emociones y a saber planear su futuro. Todo ello en Meres lo combinan con poner especial énfasis en la responsabilidad y el respeto de los estudiantes.
Disfruta también este centro de un entorno natural, completamente equipado con piscinas climatizadas, gimnasios, pistas de pádel e incluso un huerto ecológico.
Todos conocemos la gran cantidad de casos de bullying que hay en España en la escuela o de la presión académica sobre los alumnos. Pues en este centro se da prioridad al bienestar del alumno, con tutorías personalizadas, psicólogos y actividades que fomentan la resiliencia. No se trata de criar robots, es criar personas con valores y equilibradas.
A las familias les encanta que se siga un método distinto. Hablamos de despedirse de las típicas clases en las que el profesor habla y el alumno copia. Hay colegios como el Meres en los que se trabaja por proyectos. Los niños desarrollan su creatividad, el trabajo en equipo y la comunicación.
En esta clase de colegios se va construyendo comunidad. Las relaciones del centro con las familias son cercanas, con reuniones habituales, aplicaciones para seguir el progreso en tiempo real del niño, etc.
Debemos terminar diciendo que optar por un buen colegio internacional no es seguir una moda, al final es apostar por una educación en la que se integra lo mejor de varios mundos. Una educación pública que puede ser muy rígida y en la que los centros privados ofrecen una mayor flexibilidad y visión global. Todo ello es aire fresco y una ventaja a nivel educativo y humano para el futuro de los hijos, lo que afecta a una mayor empleabilidad, felicidad y capacidad para desarrollar sus capacidades en un mundo que cada vez está más interrelacionado.
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