Primeros auxílios. Cómo actuar en caso de accidente infantil: heridas y hemorragias

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Los primeros auxilios son claves para la correcta recuperación de las lesiones y heridas que se puedan causar. Con este artículo os damos unos consejos para tratar los accidentes y las enfermedades de los peques. La información que se darán en este y los siguientes escritos, debe ser tratada de manera orientativa, como una pequeña guía de ayuda para saber actuar de manera correcta mientras vienen los equipos médicos que son los que realmente tomarán las decisiones en los casos graves.

Existe un protocolo de actuación en casos de accidente en la escuela, que básicamente se puede resumir en los siguientes pasos:  el primero  avisar a los servicios médicos más cercanos, mientras estos llegan hemos de avisar a la familia del niño accidentado, y mientras llegan unos y otros, nosotros los docentes como responsables de los pequeños mientras permanecen en el centro escolar, debemos poner en práctica unos consejos para minimizar en lo posible las complicaciones de las heridas sufridas.

Una vez comentado esto que puede aplicarse a cualquier problema de salud grave que tenga cualquiera de nuestros alumnos, comienzo hablando de los accidentes que pueden darse en la escuela.

Los accidentes infantiles constituyen un grave problema de salud pública ya que son la primera causa de muerte en niños y niñas de uno a catorce años. En estas edades hay más muertes por lesiones que por la suma de todas las demás enfermedades infantiles. Sin embargo, está demostrado que si se tomaran las medidas preventivas oportunas, la mayor parte de estos accidentes podrían evitarse.  De todos los accidentes infantiles, el 15% ocurren en centros escolares. El centro escolar es el espacio donde niños y niñas pasan una gran parte de su tiempo y donde además realizan actividades, como determinados juegos y deportes, que implican riesgos añadidos a los habituales. La prevención de accidentes en el centro escolar implica la asunción de su papel como entorno promotor de salud; por ello su tarea debe ser la de poner en marcha todas las medidas de protección posibles para lograr un entorno seguro, respetando la normativa vigente y adoptando una serie de recomendaciones específicas. Por su parte el personal docente, como agente de salud en la prevención de accidentes, debe transmitir al alumnado los mensajes oportunos a través de su conducta modélica y del trabajo en el aula. Para cumplir esta tarea debe conocer los riesgos potenciales de accidente y poner en marcha las medidas preventivas a su alcance, pero además debe estar adecuadamente informado para intervenir en el supuesto de que se produzca un accidente.

HERIDAS: Qué hacer en caso de heridas.

Las heridas, son producidas por traumatismos que vencen la resistencia del organismo, dando lugar a solución de continuidad (rotura de la piel).

Las podemos clasificar en:

Incisas: las producidas por objetos afilados y muy cortantes; presentan bordes limpios, separados y muy sangrantes (cuchillos, hojas de afeitar, cristal, etc.).

Contusas: las producidas por objetos romos; presentan bordes irregulares, aplastados y menos sangrantes que los anteriores (palo, piedra, etc.).

Punzantes: los producidos por objetos que se introducen (penetran en el cuerpo). Pueden presentar un pequeño orificio de entrada, a veces con gran profundidad y daño interno (estiletes, palos afilados, agujas, clavos, etc.).

Por desgarro: producidos por un mecanismo de tracción sobre los tejidos (atropello, máquinas, etc.), caracterizándose por la separación, irregularidad y despegamiento entre sus bordes.

Cuanto mayor sea la zona lesionada y más profunda sea la herida, mayor riesgo representará ésta para la salud.

Los riesgos potenciales que llevan asociados las heridas son:

– Infección

– Hemorragia

INFECCIÓN : Qué hacer en caso de infección

Lavarse las manos con agua y jabón o un desinfectante.

Limpiar la herida, lavándose a “chorro” con agua (para tratar de arrastrar los posibles cuerpos extraños de la superficie de la herida).

Limpiar los residuos con una gasa o compresa estéril barriendo la suciedad desde el centro de la herida hacia la zona de piel sana.

Desinfectar la herida con un antiséptico.

Cubrir la herida con un apósito estéril (si es posible) y sujeción del mismo.

Llevar al herido al médico o centro sanitario para su tratamiento definitivo, si ello fuera preciso.

Comprobación del estado de vacunación antitetánica.

QUÉ NO HACER

Manipular una herida con las manos sucias.

Usar medicamentos indiscriminadamente.

Usar algodón o similar para su limpieza.

Usar pomadas, polvos antibióticos o tintura de yodo.

Suturar la herida.

Intentar sustituir a los servicios sanitarios.

HEMORRAGIA: Qué hacer en caso de hemorragia.

Las hemorragias se producen ante una rotura de vasos sanguíneos, entonces es preciso valora la cantidad de sangre perdida, así como la velocidad con que se produce dicha pérdida. Las pérdidas copiosas (500 cc o más) y sobre todo la rapidez con que se pierde, es lo que ha de dirigir la intervención decidida de quien auxilia al accidentado, pues de dicha rapidez depende que la víctima no caiga en una situación de shock hipovolémico.

Básicamente, las hemorragias pueden ser externas (salida de sangre al exterior del cuerpo) e internas (salida de sangre a una cavidad del cuerpo).

Las podemos clasificar en función del vaso sanguíneo que origina la pérdida hemática y distinguir varios tipos de hemorragias:

Arterial: por rotura de una arteria. Sangre muy roja, salida al exterior en forma de surtidor y coincidiendo con la contracción cardíaca (sístole). Son de mayor peligrosidad que las hemorragias venosas.

Venosa: por rotura de una vena. Sangre de color rojo oscuro, sale continuamente sin presión, como deslizándose o “babeando” de la herida.

Capilar: por rotura de vasos capilares. Sale de forma continua en toda la extensión de la zona lesionada, llamada “hemorragia en sábana”.

Otras hemorragias que deben ser conocidas, a causa de su frecuencia de aparición son:

– Epistaxis: o hemorragia que sale al exterior por la nariz.

– Otorragias: o exteriorización de la sangre por el conducto auditivo. Puede deberse a un traumatismo craneal. Ante la emisión de sangre, no en gran cantidad, por uno o ambos conductos auditivos, se sospechará la existencia de una fractura de base del cráneo, lo que exigirá una toma de medidas de precaución máximas.

– Melena: o hemorragia del intestino que sale por el ano.

– Hemoptisis: o hemorragia pulmonar, que sale con la tos.

– Hematemesis: o hemorragia digestiva, que sale con el vómito.

En caso de tener a un alumno sufriendo una hemorragia, hemos de tomar las siguientes medidas a aplicar:

– Dejar al descubierto la zona sangrante y recostar al accidentado.

– Taponar la herida con apósitos estériles haciendo fuerte presión sobre el orificio sangrante.

– Acumular apósitos sobre la herida, sin retirar los ya empapados, manteniendo la presión.

– Sujetar con vendas o pañuelos los apósitos.

– Elevación del miembro: si la herida se ha producido en una extremidad, se izará el brazo o la pierna lesionada, para que la circulación en ese miembro se lentifique, al estar más elevado que el corazón (por la acción de la gravedad, se reduce la presión de sangre sobre la zona afecta.

– Hacer presión:

Miembro superior: sobre la arteria humeral (parte interna y media del brazo).

Miembro inferior: sobre la arteria femoral (parte media de la ingle).

– Colocar un torniquete sólo en el caso de que quien lo realice posea experiencia y valore justamente la necesidad de emplear la técnica. Sólo cuando las medidas citadas anteriormente han fracasado, se debe proceder a la aplicación del torniquete. Si se hace, habrá que colocarlo siempre entre la zona que sangra y el corazón. Habrá que anotar la hora en que se ha colocado, así como la zona anatómica.

– Evacuar al accidentado a un centro sanitario lo más pronto posible.

QUÉ NO HACER

Mantener de pie al accidentado.

Usar productos farmacéuticos.

Cambiar los apósitos ya empapados.

Dar bebidas alcohólicas.

No tener experiencia en la colocación del torniquete y usar alambres o cuerdas muy finas en el mismo.

Olvidar la profilaxis antitetánica.

Las hemorragias internas pueden ser ocultas (salida de la sangre a una cavidad natural y no al exterior), o evidentes (salida de sangre al exterior a través de conductos naturales). Acostar al accidentado y cubrirlo con mantas para evitar las pérdidas de calor, evacuándole lo antes posible a un centro sanitario).

EPISTAXIS: Qué hacer en caso de hemorragias nasales.

Es la hemorragia que sale al exterior a través de los orificios nasales. Constituyen el motivo de urgencia otorrinolaringológica más frecuente, siendo por regla general un suceso trivial, carente de gravedad. Existen una serie de causas anatomofisiológicas que explican su frecuencia; la delgadez de la mucosa de las fosas nasales, su abundantísima vascularización y su situación prominente, que la expone grandemente a los traumatismos. Las epistaxis pueden manifestarse por la vía anterior (exteriorización de la hemorragia por los orificios nasales) o por la vía posterior (sangre que fluye a la faringe por las coanas).

Las causas de estas hemorragias son variadas: médicas (vasculares, infecciones, por hemopatías, etc.), traumáticas (contusión, fractura, etc.), carenciales (hipocalcemia, hipovitaminosis C), endocrinas, por grandes alturas, locales (inflamatorias, cuerpo extraño, etc.).

Las hemorragias nasales son muy frecuentes en la infancia, generalmente son de menor cuantía, aunque pueden dar lugar a un cuadro de anemia importante en casos graves.

Cuando en clase tenemos un alumno con un episodio de epistaxis, hemos de actuar de la siguiente manera:

– Compresión de la zona anterior del tabique nasal durante unos minutos.

– Apretar un algodón bajo el labio superior (compresión de la rama de la arteria facial).

– Taponamiento anterior de la ventana nasal sangrante, con gasa impregnada en un hemostático, vasoconstrictor o simplemente esponja de fibrina).

– Cabeza del paciente flexionada hacia delante (para evitar la deglución de sangre, así como para poder cuantificar la pérdida).

– Si no se cohibe la hemorragia, habrá que evacuar al niño a un centro sanitario para hacer un taponamiento posterior por el otorrinolaringólogo.

QUÉ NO HACER

– Acostar al accidentado.

– Introducir el tapón con objetos metálicos o cortantes.

HEMOPTISIS: Qué hacer en caso de hemorragia pulmonar.

Cuando se da un cuadro de hemorragia pulmonar, la sangre  sale con frecuencia con la tos. Suele darse generalmente a consecuencia de grandes traumatismos torácicos. Es una pérdida sanguínea de color rojo vivo, mezclada con espuma o burbujas por lesión de la estructura broncopulmonar.

QUÉ HACER

Reposo absoluto del niño, en posición semisentada.

No se administrarán ni sólidos ni líquidos por vía oral.

Colocación de una bolsa de goma con hielo en la parte anterior del tórax.

Traslado inmediato a un centro hospitalario, en las debidas condiciones se seguridad.

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