Jun 272016
 

shutterstock_254126446Un nuevo cuento de nuestra querida colaboradora, María Luisa. Como siempre nos explica una estupenda historia en esta ocasión, realizando un trabajo de educación emocional con los peques ya que refuerza la autoestima positiva al explicar de manera sencilla y clara la importancia de aprender a decir no, de manera educada, sin ofender ni molestar a nadie. Simplemente hemos de ser fieles a nuestra manera de ser y de sentir, respetando la libertad y los gustos de los demás, y no hay que enfadarse por ello. 

DORA

Dora es una niña obediente, cariñosa y amable. Todos quieren ser sus amigos. Siempre está dispuesta a ayudar y quiere dar gusto a los que la rodean.
Va contenta al colegio todos los días. Le gusta la lectura, dibujar y también los deportes. Es feliz cuando está en casa con su hermano pequeño y sus padres, les adora.
Sus amigas siempre la buscaban para jugar porque era la única que complacía todos sus deseos. Si ellas querían dibujar, Dora dibujaba, si jugaban escondite, Dora era la que las buscaba, si veían una película elegían ellas la que más le gustaba, Dora se conformaba incluso cuando ponían películas de miedo, ella no dormía por las noches pero decía que eran muy interesantes.
A María, su mejor amiga, no le gustaba el chocolate.Dora llevaba chocolate de merienda, lo compartía con todos, hasta que un día le dijo a su mamá que le pusiera miel. Su madre se extrañó, la miel era demasiado dulce para ella. Se enteró por Adriana el motivo de no querer chocolate: María no podía ver el chocolate. Aprovechando la ocasión también le dijo que no llevaba unos guantes de lana para el invierno, muy bonitos de colores, porque no le gustaban a María.
Adriana que era muy buena, que compartía sus cosas pero sabía distinguir cuando había que decir “no”, cuando tenemos que agradar a los demás sin perjudicarnos a nosotros. También debemos hacer lo que nos gusta, no siempre depender de las decisiones que tomen los demás.
Adriana habló con María y sus amigas. Les explicó que Dora no podía ceder siempre, que ella tenía su personalidad y no podían aprovecharse de ella. Le prometieron que no volvería a pasar.
Adriana se lo explicó y Dora lo entendió perfectamente. Ella creía que conformarse y ocultar lo que piensas, siempre era mejor, pero a veces los demás no se dan cuenta que hay personas que sufren.
Se acordó lo que su abuela decía siempre
” Las cosas hay que decirlas, sin ofender, sin herir, pero no se pueden callar”

© María Luisa Martínez Robles



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  2 comentarios en “El cuento en valores de la semana: Dora”

  1. Que bueno el cuento que recibí…muchas gracias!!

  2. Hola hoy me acabo de suscribir y me da mucho gusto tienen unos cuentos muy bonitos, tengo un nietecito de cuatro años hijo único y el más pequeño por ambas partes, imaginence es nuestro concen nuestro bebe pero lo estamos perjudicando yo le leo cuentos y luego los platicamos, me gustaría que pusieran cuentos sobre limites o tal vez, cuando es no, es un no y ese no es una negativa a algo que quiere ojala tengan alguno se los agradezco

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