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dic 292012
 

enseñando el lenguaje

Los elementos que el maestro- a ha de tener en cuenta en la enseñanza del lenguaje para que éste sea significativo para niños y niñas y logren alcanzar aprendizajes de calidad en el desarrollo de las competencias lingüísticas son:

_Valorar la lengua materna de los niños y niñas.

_ Estimular la expresión oral.

_ Proporcionar una adecuada interacción educativa a través de ambientes que apoyen a los niños en sus procesos de aprendizajes.

_Ofrecer experiencias educativas a los niños y niñas para ejercer su derecho a participar.

_ Aportar y sentirse involucrados en el proceso del aprendizaje por descubrimiento estimulando su iniciativa y placer por aprender, a través de una disposición positiva al descubrir el sentido lógico de los nuevos aprendizajes.

_ Conectar y relacionar la nueva información con lo que los niños ya saben, integrando los nuevos conceptos a sus estructuras cognitivas.

La valoración de la lengua materna de los alumnos forma parte del punto de partida de los aprendizajes y debe ser desarrollada dentro de la escuela, ya que ésta debe transformarse en la conductora de la visión de que hay que enseñar a desarrollar la lengua materna y originaria, favoreciendo el fortalecimiento de la propia identidad cultural, promoviendo situaciones comunicativas significativas que permitan a niños y niñas utilizar todas sus potencialidades para crecer personal y socialmente.

El lenguaje oral es la base para desarrollar gradualmente habilidades comunicativas y de aprendizaje que sirvan para fortalecer otras destrezas. También es la base para adquirir la lectura y luego la escritura. Estimular las habilidades verbales es fundamental para desarrollar el pensamiento lógico en niños y niñas, asegurando así la calidad de sus aprendizajes.  Si hay una buena adquisición del vocabulario visual y auditivo y de la comprensión oral y auditiva, también se podrá desarrollar significativamente las capacidades de lectura y escritura garantizando aprendizajes significativos. Al retroalimentar el lenguaje oral y escrito se enriquecen las experiencias lingüísticas y de aprendizaje, permitiéndoles adquirir nuevos conocimientos y fortalecer su vocabulario, puesto que se produce una dinámica entre el lenguaje formal e informal de los niños, pero para lograr satisfactoriamente todo esto se deben integrar las cuatro modalidades del lenguaje: escuchar, hablar, leer y escribir dentro de contextos significativos.

De gran importancia resulta construir ambientes agradables, creando situaciones que favorezcan las conversaciones en el aula, puesto que el habla permite aprender hablando y enriquecer su vocabulario para mejorar la comprensión del mundo que lo rodea.

El niño necesita hablar antes de escribir, especialmente frente a los demás para mejorar su autoestima. Al hablar se clarifica el pensamiento creativo y divergente y se abren nuevas puertas hacia lo desconocido, de ahí la importancia de estimular el manejo flexible de otros tipos de organización del discurso oral, dando importancia a sus experiencias reales valorándolos e incorporándolos al aprendizaje evitando interrumpir sus comunicaciones espontáneas con correcciones del habla formal.

En el inicio de la etapa escolar de gran ayuda resulta apoyarse en recursos mnemónicos de la oralidad para producir sentimientos de agrado y disfrute del lenguaje. Los niños y niñas al utilizar el lenguaje para crear, procesan variadas informaciones y establecen múltiples interacciones , que les serán válidas para desarrollar las distintas funciones , significados y convenciones a través de la relación con sus familias, pares, comunidad escolar y vecinal en contextos específicos lo que le permitirá aprender y entender cómo y por qué se utiliza el lenguaje en situaciones reales, es decir, debe ser significativo y estudiarlo como una facultad y no tan solo como un sistema  (enfoque exclusivo que se le daba antiguamente), dándole énfasis a la integración de sus funciones con las modalidades del lenguaje para que niños y niñas adquieran las herramientas necesarias y adecuadas para enfrentar nuevos conocimientos , por lo tanto en la medida que el aprendizaje del lenguaje sea significativo, funcional y conecte relacionando los nuevos conocimientos con los que ya existen en su estructuras cognitivas los aprendizajes posteriores lograrán un sentido lógico. Muy positivo será entonces la adecuada motivación en el proceso de aprendizaje por descubrimiento, donde ellos sean los protagonistas de sus experiencias , promoviendo actitudes positivas hacia el lenguaje oral y escrito.

En concreto la intervención educativa del maestro-a debe de manera intencional proporcionar significados a la experiencia del alumno, utilizando materiales educativos del currículum. Si el alumno manifiesta una disposición para aprender, el maestro/a también debe actuar intencionalmente para captar el significado de los materiales educativos y proporcionar aprendizajes significativos. El objetivo es compartir significados.

En una situación de enseñanza, el maestro/a debe presentar al alumno/a los significados ya compartidos por la comunidad con respecto a los elementos educativos del currículum. El alumno, a su vez, debe devolver al profesor los significados que captó. Si el compartir significados no es alcanzado, el profesor debe, otra vez, presentar, de otro modo, los significados aceptados en el contexto de la materia de enseñanza. El alumno, de alguna manera, debe interiorizar y expresar nuevamente los significados que captó. El proceso continúa hasta que los significados de los elementos educativos del currículum que el alumno capta son aquellos que el profesor pretende que tengan para el el mismo. Ahí, en ese justo momento se consuma un episodio de enseñanza.

En este proceso, maestro/a y alumno/a tienen responsabilidades distintas. El maestro/a es responsable de verificar si los significados que el alumno captó son aquellos compartidos por la comunidad de usuarios de la materia de enseñanza. El alumno es responsable de verificar si los significados que captó son aquellos que el maestro/a pretendía que captase. En este sentido, la enseñanza requiere reciprocidad de responsabilidades.

En relación al lenguaje, el maestro/a en su intervención educativa debe valorar la forma en la que los niños aprenden significativamente, cual es su entrada sensorial, atención y motivación hacia la tarea, la manera de enfocarlas, el modo en que recibe, elabora y responde, tipo de errores que comete, material que elige, habilidades sociales que utiliza…y el nivel madurativo que tiene en relación a:

* La expresión verbal:

– Aspecto fonológico: trabajar la articulación, la voz y la fonación, ritmo y prosodia, la inteligibilidad, tono de voz, …

– Aspecto gramatical: trabajar por medio de preguntas, descripciones y denominaciones.

• Comprensión verbal:

– Aspecto semántico: trabajar vocabulario

– Aspecto analítico-sintético: trabajar la comprensión con órdenes sencillas y complejas…..

– Aspecto del pensamiento: realizar preguntas sobre objetos, situaciones…

En conclusión podemos afirmar que  el aprendizaje significativo se caracteriza básicamente por la interacción entre nuevos conocimientos y aquellos específicamente relevantes ya existentes en la estructura cognitiva del alumno/a. Para eso, en el aula, el alumno/a debe presentar una predisposición para aprender y los materiales educativos deben ser potencialmente significativos. Sin embargo, tales condiciones son necesarias, pero no suficientes. Es preciso, que el maestro/a tenga en cuenta que el aprendizaje significativo no puede ser pensado aisladamente de otros aspectos del fenómeno educativo, como el lenguaje, ya que, constituye un factor esencial en la consecución de éste.

 Publicado por a las 12:27 pm

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