El libro viajero: La iniciación a la lectura en Educación Infantil

Es mientras los niños y niñas son pequeños cuando es el momento de inculcarles el hábito de la lectura para que cuando sean mayores se sientan atraídos por la misma sin necesidad de enfrentarse a cualquier libro por mera obligación, es decir, para realizar un trabajo que haya pedido el profesor de lengua y literatura.
Además, todos sabemos también que la colaboración de las familias con la escuela y viceversa, es un elemento fundamental en la buena educación y formación de cada uno de nuestros alumnos. Esta colaboración es, si cabe, más necesaria en la etapa de la Educación Infantil, como es lógico, ya que es en este momento cuando los alumnos dependen más de sus padres y madres, y cuando valoran más la participación de los mismos en las actividades que estos realizan diariamente en la escuela.
Teniendo en cuenta estos dos puntos tan importantes, surge la idea de establecer  a principios de curso , un proyecto que dure todo el curso, y que interrelacione ambas ideas a la perfección. Así, surge la idea del “cuento viajero”.

¿Qué es el libro viajero?

Este es un libro de hojas en blanco que ha de ser completado por cada uno de los alumnos y por sus familias, cada uno aportando una historia diferente e imaginativa en la que se puedan intuir los tintes autobiográficos impresos en dicha historia por cada una de las familias. Este es un proyecto de gran valor cultural y además suele tener mucho éxito entre las familias de los niños y niñas implicadas.

 

¿Cómo se trabaja este proyecto?

Este proyecto incluye tres pasos fundamentales, que son:

  • La presentación a las familias del mismo y entrega del libro a la primera familia voluntaria
  • La escritura de cada uno de los cuentos
  • Por último, la presentación de los mismos.

 

Comencemos pues por el primer estadio de nuestro proyecto: la presentación del mismo a las familias de mis alumnos y alumnas. En la primera semana de clase del presente curso escolar, convoqué una reunión con las familias –padres y madres- de los niños y niñas que componían mi clase. En esta reunión, los familiares son informados de las normas de clase, de aspectos prácticos como la manera de recoger a los niños, por ejemplo, y también de los proyectos que iban a ser trabajados a lo largo del curso, entre ellos, como no, el proyecto del cuento viajero que a continuación paso a describir.

Al principio, algunos padres pueden mostrarse un  tanto reticentes, debido a muchas causas como la falta de tiempo o la incapacidad expresada por algunos de ellos para inventarse historias y plasmarlas en el papel. Ante tal actitud, hay que   aclarar que el cuento viajero no requiere ningún tipo de preparación de estudios superiores, sino que aquel proyecto sólo requiere escribir un cuento, como aquellos que seguro les contaban a sus hijos mientras les daban de comer para que se entretuvieran. Es bueno que las historias contengan un aspecto autobiográfico, para que así los niños y niñas se vean mejor reflejados en ellos, de modo que los padres podrían contar historias de cómo nacieron sus hijos, o de cómo empezaron a caminar, o cuáles fueron sus primeras palabras, o a qué edad empezaron a salirles los dientes.

Después de terminar de dar las explicaciones oportunas, se pide la colaboración de una familia voluntaria para empezar a escribir nuestro libro con el título de “El cuento viajero”. No tendréis problemas  en  que aparezcan familias que deseen ser los primeros en dejar testimonio eterno de las historias más bonitas protagonizadas por sus hijos, en ese caso, es buena idea   hacer un sorteo para elegir al primero de nuestros escritores de cuentos infantiles, el cual irá sucedido por el resto de familias, siguiendo a partir de entonces un estricto orden alfabético de la lista de clase de sus hijos e hijas.

Se les ha de informar de que el libro sólo podía permanecer en cada una semana, y que al día siguiente de la finalización de esa semana, la madre o padre que esté en posesión del libro de los cuentos viajeros tiene que venir a clase y contar el cuento a todos los niños y niñas del grupo clase, estando de pie frente a ellos y con su hijo a su lado. Además,  en la lectura de esas normas  se ha de decir que la persona adulta escriba el cuento, pero que el alumno debe hacer un dibujo que sirva de representación a cada escena contada en el cuento, para facilitar la comprensión del mismo a los más pequeños.

Por último, se debe hacer hincapié en que el libro debe ser tratado convenientemente, no causándole ningún daño o alteración, ni al libro en sí ni a las historias que estaban escritas en sus páginas interiores. Todas estas normas han de ser entregadas por escrito a cada uno de los asistentes a la reunión y firmadas por los mismos en unos documentos que permanecen en el interior del centro para evitar posibles problemas.

Una vez aclarados los términos “legales” del proyecto, por llamarlo de algún modo, comienza la realización del proyecto en sí. He de decir que hasta el momento todo está yendo correctamente y no ha surgido hasta ahora ningún problema ni con los padres y madres, ni con el libro ni con las presentaciones en clase de los cuentos. El proyecto “El cuento viajero” está contando con gran aceptación por parte de las familias y a los alumnos les encanta escuchar historias sobre ellos mismos y sus vidas, y les encanta reconocerlas como tal. Tan es así que en casa de los alumnos se suele  esperar ansiosamente la llegada de dicho libro, y cada historia parece mejor que la anterior, tanto en la parte escrita como en la artística. Algunos alumnos pueden hacer  sus dibujos utilizando materiales reciclables, como papel o palillos de dientes, lo que significa que se están esforzando enormemente para conseguir una verdadera obra de arte realizada por todos los compañeros a la vez.

Es una estupenda manera de comenzar  nuestra aventura conjunta por el mundo de las letras, todos –niños, padres y profesores- cogidos de las manos, y siempre intentando inculcar el respeto mutuo y la comprensión. Este tipo de proyectos, en los que participan familias y escuela, enseñan mucho a todos, y, lo que es mejor, todos reconocen  estar aprendiendo de todos y necesitar seguir haciéndolo. Una posible actividad para cerrar el proyecto, realizada por las familias, sería  realizar una escenificación conjunta en la fiesta de fin de curso de las historias -o partes de ellas- incluidas en el libro, cosa que sólo ocurre si todos estamos contentos dentro del proyecto que estamos realizando.

Ánimo a todos los profesionales de la enseñanza a que comiencen proyectos relacionados con la lectura, y que los hagan confiando en el buen hacer de estudiantes y alumnos, porque de qué sirve que una persona lea un libro sin interés y por obligación. Tened en cuenta las siguientes palabras que un día alguien me dijo: “no preguntes en clase si han entendido una lectura; si les ha gustado, ellos vendrán a preguntarte a ti”.

Fuente imagen: Pinterest

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