PROYECTO DE TRABAJO: EL PATIO DE EDUCACIÓN INFANTIL

Entrando en el cole

Entrando en el cole

El punto de partida de esta experiencia fue una reflexión personal acerca de la relación entre aprendizaje y contexto en la etapa de Educación Infantil: ¿Los aprendizajes en el ámbito escolar de los niños y niñas de Educación Infantil están exclusivamente relacionados con el contexto aula? ¿Es utilizado el patio sólo como un espacio de recreo en esta etapa educativa?
El posicionamiento respecto a estas cuestiones parece bastante claro, pues prácticamente todos y todas los profesionales que nos dedicamos a trabajar con niños y niñas de Educación Infantil sabemos que el patio es un contexto privilegiado de observación, exploración y aprendizaje para ellos/as. Pero, ¿realmente hacemos uso de este contexto como fuente de aprendizaje para nuestro alumnado? Probablemente no en demasía, por lo que es muy positivo  llevar a cabo un proyecto que parta de un ambiente cotidiano como es el patio para iniciar a los pequeños en el conocimiento del entorno y en la adquisición de hábitos de cuidado y respeto por el medio.
En esta línea de trabajo, partir  de este contexto escolar tan familiar y lúdico para el alumnado con el fin de, por una parte, propicia estímulos afectivos favorables a la observación e investigación del medio y, por otra, incorpora al trabajo escolar determinados elementos que forman parte inherente de los espacios y objetos de la vida del niño o niña.

¿Qué pretende este proyecto?

Hemos de “olvidarnos ” de conceptos y centrar el  trabajo en lo procedimental, en lo cotidiano, en aquello que tiene valor para el discente y que le ayuda a aprender de forma verdadera y significativa. Quizás se comprendan mejor los propósitos a través del siguiente proverbio chino:
Si lo oigo, lo olvido;
Si lo veo, lo recuerdo;
Si lo hago, lo aprendo.

O dicho de otro modo, lo primordial de las experiencias que se plantean no es tanto el tipo de adquisiciones conceptuales que los niños y niñas lleguen  a adquirir, sino –sobretodo- que se acerquen a construcciones progresivamente más elaboradas sobre una realidad próxima (el patio de su escuela), lo que se traduce en una serie de intenciones por parte del maestro, como por ejemplo, que el alumnado desarrolle  poco a poco la capacidad de observación y contrastación sobre elementos del patio y del entorno próximo, que discrimine a lo largo del curso los cambios que sufre el patio según las estaciones, que reconozca  y distinga algunos de los animales que habitualmente habitan o se desplazan por el patio y, por último, que adquiriera ciertas responsabilidades en relación al patio (como regar las plantas, recoger papeles y desperdicios del suelo, etc.)

¿Qué proceso hemos de seguir?

Una de las principales premisas que hemos de marcar  a lo largo de este proyecto es  la de intentar seguir un proceso constructivo, en el que el niño/a se sienta  como verdadero protagonista de sus aprendizajes, potenciando la interacción con sus compañeros/as, con el medio y con el profesorado. Así, a grandes rasgos, el proceso que debemos seguir es el siguiente:

El patio del colegio.

Este proyecto comienza, paradójicamente, en el aula (y no en el patio), donde en el “corro” o asamblea de clase solicita a los niños/as que recuerden  las cosas que hay en el patio del colegio. Hemos de ir  anotando sus respuestas y complementándolas con nuevas preguntas: “¿qué sueles hacer en el patio? ¿dónde te gusta jugar? ¿habéis notado cambios últimamente?…” Además, es positivo que cada niño/a haga un dibujo  sobre lo que crea o recuerde que hay en el patio y lo explique al resto de la clase.

En esta primera fase, debemos  facilitar la participación de la mayoría de los alumnos y alumnas, evitando que unos pocos monopolicen  todas las intervenciones y reforzando la cohesión del grupo.
En segundo lugar salimos al patio para comprobar si anteriormente hemos  recordado todo lo que realmente hay allí. Observamos todo lo que nos vamos  encontrando (piedras, arena, columpios, muro, fuente, árboles, hojas, hormigas, caracoles, ciempiés, etc.) y recogemos muestras de piedras en una bolsa, de arena en un bote, de hojas en una caja…
Para un óptimo desarrollo de esta actividad ofrecemos  previamente a los niños/as unas pautas muy precisas para hacer la recogida sin riesgos y para que sean  capaces de fijar su atención y captar todo aquello que esté en el patio.

A continuación, regresamos  a  la  clase y realizamos un gran mural de forma colectiva con las cosas que hemos observado y recogido durante nuestra estancia en el patio del colegio. A través de este mural hacemos  una clasificación entre los elementos del patio que nos gustan  y aquellos otros que no nos gustan.

 La basura era el principal elemento del patio que no nos gusta  porque le daba un aspecto más descuidado y sucio. Así que podemos organizar  una pequeña campaña de limpieza del patio del colegio (en la que entre todos recogemos papeles, botes de plástico y desperdicios de distinto tipo) y elaboraremos conjuntamente una serie de normas de uso de los espacios (usar la papelera, no tirar tierra por el tobogán, no sacar arena fuera del arenero…) Aprovechamos esta ocasión para crear carteles con dibujos sobre estas normas, que plastificaremos y colocaremos en el patio.

En el desarrollo de esta experiencia uno de los aspectos sobre el patio que más interés suele despertar  en el alumnado es el relacionado con los elementos naturales –animales y plantas-, por lo que podemos aprovechar  este gran caudal de motivación intrínseca para desarrollar varias actividades al respecto que sean   interesantes y significativas.

En relación a los animales, observaremos los distintos animales que viven o se desplazan por el patio del colegio (pájaros, hormigas, lagartijas, moscas…), pensaremos y buscaremos los lugares donde suelen vivir o donde encontrarlos (sobre la arena, escondidos en las piedras, trepando por el muro, debajo de la tierra, en los árboles…) y analizaremos visualmente algunas de sus funciones vitales (alimentación, huida, defensa…) Además, aprovecharemos todos estos conocimientos para hacer un libro que titularemos “Los animales del patio de nuestro colegio” y que colocaremos en la biblioteca de aula para su uso habitual en este bonito rincón del aula durante todo el año.

En relación a las plantas, observaremos e investigaremos las características de los árboles del patio, como por ejemplo de su tronco, la forma de su copa, el color de sus hojas, su tamaño, la importancia que tienen para las personas, etc.
A través de su conocimiento los niños/as irán  aprendiendo a cuidarlos, a respetarlos y a tomar conciencia de que constituyen un bien agotable. Además,  la observación de los árboles del patio es un proyecto que podemos mantener a lo largo de todo el curso, por lo que podemos crear  un inventario de nuestros árboles en el que los niños y niñas hagan  dibujos y algunas grafías para constatar los cambios sufridos por los árboles y el patio según la estación del año en que nos encontremos.

La última actividad del proyecto implica un poco más a las familias de los alumnos y alumnas, a la vez que le damos el toque lúdico que tanto gusta a los alumnos. Organizaremos en el patio del colegio una fiesta (podemos aprovechar algo relacionado con la época del año en la que lo trabajemos como la Castañada, la fiesta de la primavera, etc). Invitando a los padres a asistir a nuestra fiesta podemos pasar una estupenda tarde todos juntos.

Podemos enseñar algunos juegos tradicionales, que se han ido transmitiendo de generación en generación . Así, nos divertimos jugando en el patio a las carreras de sacos, a saltar la comba, al pollito inglés,  a la rayuela, etc.

Con esta experiencia se intenta  ofrecer a los niños y niñas un contexto escolar rico y diverso a través de una fuente de sugerencias e iniciativas para ellos. De hecho, al actuar sobre el patio se  ponen  en juego y se desarrollan  los procedimientos de observación y exploración sobre el medio, a la vez que se  interesan por el,  y se plantean  numerosos interrogantes acerca de determinados aspectos de la realidad y progresivamente planifican  sus acciones en función de prever los posibles resultados, de buscar la información que necesitaban, de colaborar en la resolución de problemas y de valorar la pertinencia de las soluciones encontradas.

En conclusión, se puede decir que, este proyecto sirve  para que los niños y niñas de la clase de Educación Infantil sepan “ver su patio” (mediante la observación e investigación continua del mismo), sepan “interpretarlo” (mediante la comprensión e interpretación de algunos hechos y fenómenos que suceden en él), sepan “sentirlo” (educando para ello la sensibilidad ecológica y ambiental) y sepan “actuar en él” con la colaboración de los educadores  y de los familiares.

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