Cómo influye una autoestima positiva en el rendimiento escolar

©Tiffany Jill Photography

Cómo influye una autoestima positiva en el rendimiento escolar.

La Autoestima es un conjunto de sentimientos de forma positiva. No tiene porque significar conocerse a uno mismo, sino que puede estar relacionado: con el éxito, el cumplimiento de unas exigencias marcadas por uno mismo y la configuración de ideas que se tiene de uno mismo.
Quien posee poca autoestima posee escasa capacidad de tener éxito en el aprendizaje, en las relaciones con los demás y en cualquier otro aspecto de la vida. Por lo que un niño sin autoestima evitará situaciones que le provoquen ansiedad, despreciará sus dotes, sentirá que nadie le valora, echará la culpa de sus fracasos a los demás. Por el contrario un niño que posee autoestima se sentirá orgulloso de sus éxitos, actuará con independencia, sabrá afrontar situaciones, mostrará sus sentimientos y emociones.

En la autoestima existen 3 motores que van a influir en el comportamiento del niño:
– El niño actúa para confirmar la imagen que tiene de sí mismo: esto quiere decir, que si se siente bueno actuará bien, pero si está convencido de que es malo obrará mal.
– El niño actúa para obtener mayor satisfacción y sentirse mejor.
– Actuará para ser coherente con la imagen que tiene de sí mismo.

La autoestima también influye en el rendimiento escolar. Un niño con una inteligencia alta puede tener malas notas; otros con una inteligencia media, pueden ir mejor. Todo dependerá de cómo se sienta el niño consigo mismo y del ambiente escolar. Un niño con poca autoestima luchará con cosas que le producen ansiedad y esto conllevará a que en los estudios le vayan mal. Otro factor en la autoestima de los niños es el papel que juegan los padres y maestros. Los niños tienden a imitar a sus padres, por lo que, los padres se convierten en modelos importantes para sus hijos.

¿Qué deberemos hacer los educadores para elevar la autoestima de los niños?
– Hacer que los niños tengan confianza en sí mismo, diciéndoles cosas positivas sobre su persona.
– Darle a realizar acciones que puedan realizar y luego felicitarle por sus logros.
– Darle responsabilidades de acuerdo con su edad.
– Si cometen un error, hacerle ver la parte positiva.

Si aprendemos a realizar todos estos actos conseguiremos que el niño se sienta mejor consigo mismo y los demás. Cada niño es uno y único, nace con unas dotes naturales que se harán realidad si se dan las condiciones necesarias para su desarrollo. Estas condiciones son:

La vinculación: Es la satisfacción que tiene el niño de entablar relaciones importantes para él y que los demás reconocen como importante.
Para que el niño pueda establecer vínculos importantes necesita; formar parte de algo, relacionarse con otros, tener un pasado y una herencia personal, poseer algo propio. Los niños necesitan sentirse relacionados con las personas que son importantes para él, por lo que, el grado de vinculación con las personas está en relación con la comodidad, seguridad, calor, comprensión que caracteriza tales relaciones. También los sitios y las cosas se convierten en elementos importantes en sus sentimientos, esto suele ocurrir cuando las relaciones con las personas están en un momento difícil, de este modo, el niño se retrae y busca establecer vínculos en otras cosas. Estas conexiones son tan importantes para él como las relaciones humanas.

La singularidad: Consiste en el conocimiento y respeto que el niño siente por las cualidades o atributos que le hacen sentirse diferente. Para que el niño se sienta singular debe tener experiencias que le permitan expresar sus diferencias. Los niños con autoestima reciben apoyo y aprobación por ser diferentes. Actualmente resulta difícil aceptar que el niño sea diferente de los demás y elogiarlo por esa cualidad que otros no tienen. A veces da la impresión de que es mejor una regañina que una felicitación, por el miedo que tienen los padres de que sus hijos no sean aceptados. Los niños pueden identificar su singularidad como característica negativa, esto le llevará a formarse una imagen negativa de sí mismo que conllevará a una baja autoestima. Un mal comportamiento reiterado es síntoma de que el niño se cree muy poco singular. Cuando un niño se siente singular puede expresarse de muchas formas, un niño considera una singularidad como una faceta o habilidad que en una ocasión fue elogiada y aprobada por los demás. Los niños pueden sentirse singulares con las habilidades que tienen y los dones, su aspecto físico, con lo que hacen, lo que saben, lo que piensan, lo que creen.

El poder: Consecuencia de que el niño disponga de medios, oportunidad y capacidad de modificar las circunstancias de su vida de manera significativa. El niño siente sensación de poder cuando ve que tiene influencia sobre lo que ocurre en la vida, para ello debe aprender a elegir el camino más adecuado para dirigir su propia vida Esta sensación de poder no hay que entenderlo como dejar al niño hacer lo que quiera, ser un mandón, mimado y gimotear para controlar a los demás, todos estos síntomas indican que el niño tiene poca sensación de poder. Los niños mimados no aceptan tener responsabilidades y no saben comportarse ante situaciones de agobio, no son capaces de resolver solos sus problemas. Para poder desarrollar esa sensación de poder en los niños debemos de establecer unas normas, darles la oportunidad de tener responsabilidades y permitirles colaborar en los trabajos de casa, así como hacerles saber que tienen que saber aceptar responsabilidades, para obtener éxito en el colegio.

Las pautas: Reflejan la habilidad del niño para referirse a los ejemplos humanos, filosóficos y prácticos adecuados que les sirvan para establecer su escala de valores, objetivos, ideales y exigencias personales. Que un niño tenga pautas significa que es capaz de dar sentido a su vida. En la creación de las pautas influyen las personas, las ideas, las creencias y las propias exigencias de los niños. El niño retiene lo que ha aprendido en experiencias satisfactorias y de cariño, al igual que aprende en situaciones de frustración o ansiedad, esto no significa que necesariamente el niño exprese verbalmente estas experiencias. Un modelo de comportamiento resulta difícil de cambiar una vez adquirido solo cuando se ha implantado otro y el niño está totalmente convencido de que es mejor, lo cambiará.

Los educadores debemos potenciar todas las buenas cualidades de nuestros alumnos para lograr que desarrollen una autoestima positiva que les permita crecer como personas completas.

Fuente imagen: http://iquitcountingstock.deviantart.com/

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