QUÉ ESTRATEGIAS EDUCATIVAS DEBEMOS SEGUIR CON LOS ALUMNOS AUTISTAS

Una vez que detectamos que un alumno padece autismo, debemos procurar que exista una estrecha relación de los profesionales que ofertan una respuesta educativa a estos niños/as con sus familias, ya que de esta manera podremos llevar a cabo las mismas pautas de educación en la casa y en la escuela. En primer lugar enseñaremos a los padres las maneras más adecuadas de actuación ante las acciones de su hijo/a, y además brindaremoms un apoyo psicológico a esas familias, en las que el hecho de tener un miembro con autismo les pone en una situación de vulnerabilidad y riesgo.

El objetivo central de la intervención en el alumno/a con autismo es la mejora de su conocimiento social y de sus habilidades comunicativas sociales, así como lograr una conducta autorregulada adaptada al entorno. En definitiva, se trata de favorecer el máximo desarrollo personal y así conseguir la mayor calidad de vida posible. En cuanto a los procedimientos de enseñanza, Baird (98) sintetiza que deben reunir ciertas condiciones y características:
• Deben ser estructurados. El contexto de aprendizaje más efectivo es aquel con un grado importante de estructuración, tanto mayor cuanto menor es la edad o el nivel de desarrollo.
• Se ha de perseguir en cualquier aprendizaje la funcionalidad del mismo, la espontaneidad en su uso, y la generalización en un ambiente de motivación.
• Deben ser evolutivos y adaptados a las características personales de los alumnos/as, definiendo de forma precisa los prerrequisitos evolutivos y funcionales de las conductas a tratar.
• Deben implicar a la familia y la comunidad.
• Deben ser intensivos y precoces.
• Deben acentuar la intervención en la comunicación, desarrollando objetivos positivos; es decir, no deben centrarse en eliminar conductas indeseables, sino en crear y potenciar habilidades adaptadas y alternativas.
• Deben basarse en un sistema de aprendizaje sin error, en el que en base a las ayudas otorgadas, el niño/a finaliza con éxito las tareas que se le presentan. A continuación, y poco a poco, hay que lograr el desvanecimiento progresivo de las ayudas hasta los niveles mayores posibles, que estarán en relación con el nivel de desarrollo cognitivo.

Teniendo en cuenta los aspectos anteriormente comentados, las principales pautas de intervención educativa con alumnos/as con trastornos del espectro autista, siguiendo a Riviére (2001) son:

• “Protección” sensorial: La toma en consideración de las posibles hipersensibilidades sensoriales que padezca el alumno/a con trastornos del espectro autista (especialmente en los sentidos del oído, el tacto y la vista) puede resultar fundamental para facilitar una relación adecuada entre él/ella y su entorno.

Organización del entorno/s que rodea al niño/a: Ante la carencia, en el alumno/a autista de “parámetros sociales” para organizar su mundo, es imprescindible organizarlo mediante la introducción de claves sociales significativas y accesibles a sus capacidades. Se trata de organizar un mundo con un alto grado de predictibilidad.

• Uso de ayudas visuales: Habrá de tenerse en cuenta los puntos fuertes que el alumno/a presente.Uno de ellos es una buena capacidad visoespacial. Utilizar ayudas visuales (objetos, fotografías, pictogramas …) para facilitar su comprensión del mundo que le rodea, de lo que se le dice, de lo que está por venir, es una pauta imprescindible en su educación. De hecho, habrá de procurarse que toda la información que se transmita acerca de las normas de clase, tareas, horarios y otras actividades, tengan un componente visual claro.

Enfatizar el desarrollo de la comunicación: Las graves dificultades de comunicación expresiva son factores que aumentan sus problemas de interacción social y frecuentemente provocan numerosas conductas inadecuadas en su interacción con el entorno. Es imprescindible centrarse en el desarrollo de habilidades básicas de comunicación, así como en el uso cotidiano y adecuado de las que ya poseen. Un papel destacado dentro de esta pauta es el uso de sistemas alternativos de comunicación o de habilidades instrumentales y gestuales de comunicación, como el principal medio para lograr el mayor desarrollo de esta función.

• Entrenamiento en emociones: La introducción del alumno/a autista en el mundo social ha de llevarse a cabo mediante su entrenamiento en el reconocimiento de emociones y de la relación de éstas con las situaciones, los deseos y las creencias, propias y ajenas.

• Programar la mejora de las habilidades en juego interactivo y juego de grupo: La importancia del juego dentro del desarrollo infantil para la socialización del niño/a nos señala la necesidad de que sea entrenado en los diferentes tipos de juego con adultos y de representación, así como en la participación en juegos sencillos de grupo con niños/as de su edad.

Normalización del uso de objetos y juguetes: El uso espontáneo de objetos y juguetes que realiza el alumno/a autista es frecuentemente inadecuado, puramente sensorial. Con el objetivo de acercarle a un futuro juego simbólico, resulta importante iniciar un entrenamiento en el uso funcional de objetos cotidianos y de juguetes sencillos.

• Formación y apoyo a profesionales: Como consecuencia de la peculiaridad de la respuesta a las necesidades educativas de los alumnos/as autista, es necesaria la formación continuada de los profesionales que intervienen en su educación (profesionales de apoyo, profesores especialistas, monitores, logopedas…)

Independientemente de las actuaciones que sigamos con nuestros alumnos que presenten autismo, nunca debemos olvidar las siguientes consideraciones, muy importantes en este tipo de intervenciones educativas:
• Debemos ayudarle a comprender, darle orden y estructura, organizando su mundo y facilitando que anticipe lo que va a suceder.
• Hay que respetar su ritmo de desarrollo comprendiendo sus necesidades y su modo de entender la realidad.
• Lo mejor es ser flexible y hablarle poco a poco pero con una facilidad de comprensión superior.
• Le ayudaremos a que aprenda a hacer las cosas sin fallos y a que entienda su sentido concreto.
• Debemos dejarle su espacio vital, respetando las distancias que necesita pero sin dejarle solo.
• Cuando tienen rabietas o se golpean no lo hacen con malas intenciones sino porque tienen un problema de intenciones.
• No debemos pedirle siempre las mismas cosas ni exigirle las mismas rutinas.
• No sólo es autista, también es un niño/a. Nos puede dar tantas satisfacciones como cualquier otra persona de rendimiento normal.
• No hemos de pedirle más de lo que puede hacer. Debemos darle más ayuda para que sean más autónomos.
• Le aceptaremos tal como es y le ayudaremos con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión.

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